martes, enero 4

Mirarte en Colores

Venís y al rato te vas, lo haces siempre. Pero de todas formas estas todo el tiempo. En tan poco tiempo hicimos y vivimos tantas cosas que nadie lo creería. Por eso te lo cuento, porque estoy segura de que ni te enteraste. Ya fuimos a comer a la parrillita cerca de casa, que a mi me encanta y la pasamos increíble, se nos pasaron las horas sin darnos cuenta mientras nos adentrábamos un poco mas en el otro, la noche nos acompañaba perfectamente así que decidimos volver caminando a casa. Te sentí cómodo y contento. También la otra noche viniste a ver una peli a casa, estuvo buenísima, tanto que nos ocupo horas hablando de ella y su esencia... te quedaste dormido, te miré y te seguí, con el sol ya no estabas.
Ya nos fuimos de viaje, si! Nos fuimos y de verdad que estuvimos inesperados. Cerca y sencillo, pero desde el viaje no paramos de disfrutar. Me encanta escucharte, y que me cuentes. Me pierdo en la diversidad de tonos de tus ojos que ocultan tanto y a la vez lo dan todo. Cuando te miro así, que me pierdo ansiando descubrir, y no me doy cuenta del tiempo, me haces volver riéndote con una ternura que solo vos tenés, y te estas riendo de mi, me doy cuenta, pero no me importa.
Ya te conté de mis ilusorios proyectos, de mis ganas de, de mis fantasías, de mis horrores y mis pocos objetivos. Te conté algunas historias, algunas anécdotas, algunas cosas graciosas y otras muy tristes. Te pregunté infinidad de cosas. Y se que con muchas no te sentiste a gusto, que con otras te hice volar, que con otras te incomodé y con otras tantas te hice sentir pleno y esperanzado. Todo vale, es el juego.
El otro día me llamaste y me sorprendiste enormemente. No lo esperaba, y que lindo no esperarlo. Era temprano y dormía, pero no me importo, todo lo contrario. Habías imaginado un hermoso plan para hacer y lo querías compartir conmigo. Que bien me sentí, no te imaginas. Lo hicimos y superó nuestras expectativas. Creo que no te agradecí, así que Gracias!
No recuerdo muy bien cuando ni donde ni porque.... pero me miraste profundamente, como queriendo desnudarme pero sin sacarme la ropa y sí la piel, llevaste tu mano hacia mi cara, la detuviste muy suavemente entre mi cuello y mi mejilla, suave pero con firmeza, una firmeza que me hizo sentir protegida para siempre y me hizo respirar tan profundo que se me infló el pecho y te diste cuenta y te gusto, estábamos teniendo una conversación sin palabras y nos sentíamos cómodos, nunca dejaste de mirarme de esa forma. Me sentía ansiosa, no podía esquivar tu mirada, estábamos como paralizados, y muy lentamente me hiciste sentir tu sabor. Un sabor que me llenó, un sabor que me estalló, un sabor dulce, de lo mas dulce pero con un deje ácido que traías de antes, me di cuenta enseguida.
Ahora miro por la ventana, el cielo esta espumoso y de lo mas blanco, y me quedo mirando, pensando. Estoy sentada en el sillón bajito, ese que te conté que quiero tapizar, y mi cabeza se va, no se muy bien por donde, pero no quiere estar quieta. Y apareces, y me vienen esas ganas, esa sensación tan indescriptible que me encantaría contarte pero no lo logro. Me gustaría saber donde estas, que estas haciendo, me gustaría saber si aparezco por ahí, si me llevas y me dejas ir. Me gustaría saberte, me gustaría que me sorprendas, me gustaría mirarte y saber que estas bien, me gustaría escuchar tu voz y sentirte cerca. Me gustaría que no me gustaras tanto, evidentemente.
Y pienso que hay cosas que la gente intenta explicar y darle una razón de ser, yo los escucho, no hay motivos para no hacerlo, pero la verdad te digo, ninguna explicación me deja conforme y satisfecha, no creo del todo en las cosas que me aseguran, y tampoco quiero perturbarme tratando de buscarle una respuesta. Te cuento, una vez una persona que me enseño mucho, mucho en poco tiempo y muy sorpresivamente, me dijo que no hay verdades absolutas y que no hay respuesta para todo, para casi nada. Entonces para qué buscarle una definición, una respuesta, una argumentación a esto, me sucede, me esta ocurriendo, y aunque intente manejarlo, visiblemente no lo estoy logrando, entonces concluyo en que quizás lo mas sano sea dejarlo ser y ver que pasa, porque como bien dijimos la otra vez, nunca se sabe.
Me fui por las ramas, ya sabrás que me sucede todo el tiempo. Hace unos días discutimos por vez primera, no me gustó, todavía no puedo encontrar el motivo de tremenda discusión. Estabas muy enojado, no recuerdo que dije o hice para que te pongas así, fue un cambio repentino de tu estado. Fuiste muy duro y agresivo con las cosas que dejaste salir y que apuntaban directamente a mi, a mi parte mas vulnerable. Peor te pusiste cuando no pude seguir controlando la angustia. Decidí irme porque me pareció lo mejor de verdad, sentí que estabas hablando desde otra situación, desde el pasado y que no me merecía eso. ¿No fue mejor cuando pudimos charlarlo estando mas tranquilos y sin tantas cosas negativas a flor de piel? No estoy enojada, quizás un poco triste, se que no voy a descifrarte, no se si quiero tampoco, pero sí me gustaría que entiendas que puedo acompañarte desde otro lugar y que no estaría mal probar.
Todo eso pasó rápidamente y volvimos a pasar buenos momentos. Igual todo es parte y todo suma, y todo hace que las cosas sean completas.
Me hiciste sentir mejor, aquella vez, cuando me hiciste ver que puedo hacer todo lo que yo quiera con mi vida. Uno necesita empujones, yo mas que nadie, y vos supiste darlo.
Disfruto tanto de tus cosas, de tus miserias, de tus alegrías, de tus logros, de tus historias, de tus tristezas, de tus vuelos, de tus chistes, de tus manos, de tu sonrisa, de tus fascinaciones, de tu música, de todo y cada cosa que me vas regalando muy de a poco.
Hace unas noches, no lo habíamos pensado, pero estábamos bien, habíamos charlado lindo rato de bellas cosas, nos habíamos entendido casi sin palabras, y sentí que los dos nos sentíamos plenos y con la misma energía. Y quiero confesarte, aunque creo que ya lo hice en ese mismo momento, que después de mucho andar, volví a sentir que hice el amor, que lo hicimos; y fue maravilloso. No dejamos de mirarnos un segundo, no dejamos de sentirnos ni un solo instante, piel con piel, calor con calor, sensación mas sensación, fue un estallido de colores, estoy casi segura que vos también pudiste verlos, pudiste??!! Te regale una parte de mi, lo elegí, y estoy contenta con eso, espero te haya llegado. De nuevo, con el sol te habías ido...
Te tengo que contar otra cosa también, importante por lo menos para mi, es algo muy raro, quizás me puedas ayudar a entenderlo mejor. Hace unos días atrás, no recuerdo muy bien el día exacto, estábamos caminando por un lugar lindo, muy lindo. Estabas sonriendo eternamente, y contagiabas mis labios. En realidad no estoy segura si estábamos caminando, pero íbamos. Solo sabia que estabas ahí conmigo, al ladito, por el calor de tu mano sobre la mía y por tu aroma que me llegaba como suave e intensa brisa en la mañana. La sensación era mas que placentera, me sentía mas allá de todo, fuera del tiempo conocido, como en otro plano. Quise verte para percibir si estabas pasándola igual que yo. Giré mi cara para donde sentía el calor de tu mano. Y me asusté o me sorprendí o no entendí... no eras completamente vos, yo sabia que eras vos, pero no era tu cara tal como yo la conozco y no estabas vestido igual que como soles hacer, y tenías otra sonrisa, no esa que a mi me fascina y con la que me compras, y tampoco era tu voz, ni siquiera me fruncías el seño tan hermosamente como solo vos lo haces; eras pero sin serlo... lo estuve pensando y ya te contaré por donde divagué... ya se lo que me vas a decir, que estoy loca, que estas cosas son de alguien que no está en sus cabales, que el desequilibrio me afectó en lo peor, que por qué no me fijo en la idea de empezar terapia, que vos no queres saber nada con alguien así, y mucho mas de eso. A mi no me importa, siento que podríamos hacernos muy bien y eso lo pongo en primer lugar. ¡¿Qué podríamos hacernos bien?! No se ya de que estoy hablando...
Por el momento, lo mejor que puedo hacer, o eso creo, es seguir entregándome a vos en sueños. Porque siento la necesidad de disfrutarte y conocerte, y aunque no seas vos, sos alguien parecido a eso. Y todos buscamos alguien que nos haga bien. Así que allí te espero, en mi mundo de sueños, voy a tu encuentro, esperame con la mano en el pecho!