sábado, febrero 5

Entregalmas

Viento. Aire. Fresco. Respirar suavemente y entre tanto respirar profundamente. Sentirlo. Le roza cada dedo de sus pies, sube dulcemente, pero decidido, por sus piernas. Las relaja y casi alborotado pero no brusco eleva su vestido, lo hace danzar, inflarse y volver a bajar. Y le gusta jugar con él, se repite la danza seguida de la quietud, sin tiempo, eterno. Es un juego de seducción. La recorre toda en el mismo instante. Por momentos es tan fresco y placentero que la hace estremecerse, erizarse y sus parpados a cada segundo se sienten mas pesados, incontrolables. Ya todo esta liviano, flojo, elevable. La despeina y no le molesta, deja que haga lo que quiera con ella, se entrega. Sentirlo en su nuca, en su cuello, escabulléndose por el vestido para acariciar su espalda de una forma que nadie nunca igualaría. Ya no hay pensamientos, se puede pintar todo de blanco, aunque más no sea por unos momentos. Le corre el flequillo, le acaricia la mejilla y finalmente, cumple su deseo, roza sus labios calidamente, ebullición de pasión y amor.
Se infla el pecho, se puede observar, sentir y percibir. No esta en la realidad, se encuentra en una especie de trance. Liviandad. Pluma. Vacío. Libertad. Plena. Repleta.
… Podría salir volando en cualquier momento. Sus ojos solo se pueden entreabrir y todo se torna luminosamente azul. Sigue insistiendo. Por momentos se detiene y le hace creer que el tiempo no existe. Silencio. Puede salir de ese cuerpo, lo siente tan claramente. Vuelve suave, muy suave y completamente irresistible para acompañarla. Para seguir acariciándola, absoluta, llegando a cada rincón, a lo más profundo. La envuelve y se deja amar. Es una forma de amor, lo siente. Disfruta tanto, la hace sentir tan viva, tan pura. Respira, el pecho se extiende salvajemente como queriendo alcanzar el cielo. Solo ella y él. Una danza apasionada. Entrega como pocas. Horas pasan y nada podría estar mal. Horas pasan y todo es cada vez mas sincero, más real, más desde el alma, más perfecto. Esta hundida, embebida, perdida, entregándose, dejándose llevar… tan simple y bella!!!
Por un momento, con mucho esfuerzo, levanta a penas sus parpados, observa el sol jugando a las escondidas, observa los colores y se le dibuja una mueca de sonrisa… piensa que el viento es mejor que un amante y se vuelve a entregar.