Recuerdo la primera vez que hablamos de esto. Nos sucedía a los dos hacía ya algún tiempo, pero lo manteníamos en nuestro interior por una especie de miedo vergonzoso. Ahora pensándolo desde la distancia creo que evitábamos hablarlo para no tener que confirmarlo, para que no se afirme algo que no entendíamos ni siquiera en una pequeña porción. No logro recordarlo con claridad, es que todos mis recuerdos se me presentan algo mezclados, pesados y confundidos. Creo que fue la mayor demostración de confianza que tuvimos. Creo que fue el punto exacto en el que me di cuenta que te podía confesar absolutamente cualquier cosa, por mas horrorosa que la creyera. Creo que fue ahí cuando entendí exactamente que teníamos que seguir juntos.
Nos lo confesamos casi al mismo tiempo y con una sorpresa poco ocultable. Nos sentimos aliviados al poder compartirlo con alguien que de verdad nos comprendiera y no nos juzgara. Porque en algún sentido nos aterraba esa visión que comenzábamos a tener.
Pusimos el ejemplo con un árbol que estaba cerca de donde estábamos sentados, pero no estoy segura que en realidad haya sucedido.
Tiempo después, creo, empezaste terapia, no podías manejar la angustia que te causaba y te comprometía. No tardaste mucho y pudiste seguir. No volvimos a tocar el tema, por lo menos no como lo hicimos ese día, no se porque, pero para vos era mas seguro así.
Hoy, después de una eternidad, me siento en la cocina con una fuerza que me estruja el pecho, no me deja tragar saliva y mi cabeza recurre a lugares que nunca hubiera imaginado, y vos menos, vos entrarías en pánico si volvieras a ver mis ojos, creo que por eso lo evitas, porque sin saberlo ya lo sabes.
Y observo el cielo de colores pasteles, y la única terraza que puedo ver desde esta posición y todos esos materiales inservibles ahí arriba, como seguros de que deben estar ahí, y observo mi cocina y todo lo que hay en ella, también con una suerte de lugar indicado y me observo a mi en esta posición… y vuelvo a sentir lo mismo, la misma sensación, la misma angustia, esa que en su momento compartimos. Y me pregunto si a vos te seguirá pasando, si habrás encontrado algún tipo de respuesta.
Me acuerdo que por esos años me habías dado una solución: no darle importancia, no darle lugar, ignorarla para no darle el gusto de perturbarnos. Vos lo lograbas, o eso me dejabas ver. Y yo, hoy, que la deje instalarse, daría cualquier cosa por mirarte a los ojos, que me abraces y me recuerdes que todo va a estar bien. Que me repitas esas palabras aún sabiendo que después se me van a olvidar, que me asegures cosas que ni vos crees pero que nos hacen sentirnos más tranquilos. Que nos abracemos tan fuerte como solíamos hacer y que sin decir palabra aparezcan todas las respuestas y la paz, es que ando necesitando esa seguridad que me transmitías, que nada tan malo nos podía suceder, es que te ando necesitando… que por solo UN INSTANTE me bastaría!
1 comentario:
Siento que escriba lo que escriba me voy a equivocar... por lo que simplemente elijo una dirección (con la esperanza de tomar la contraria en un mundo paralelo).
Está bueno tener buenos recuerdos, quizás nunca uno puede saber cuando sólo son eso, o son algo más, pero claramente la nostalgia nos pone en peligro, peligro de engrandecer el pasado, tanto que no permita ver nada más.
Espero estar errado.
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